jueves, 27 de noviembre de 2008

Y van 3

Parece que vamos a acabar el año con el mote de "la provincia más penosa".
Es comprensible que averías en trenes sucedan, pero seguro que algunas no alcanzan el nivel grave como las que tiene el TRD, que de ahora en adelante este tren se recordará por su pésimo servicio o eso es lo que hace RENFE al tener en circulación un tren que tiene bastantes años y que está recibiendo mucho trabajo. Ahora pasará de llamarse Tren Regional Diesel a pasar al nombre de Tren de Retrasos Diarios.

Esto no se puede soportar por mucho que RENFE diga que sigue arreglando los trenes. No se puede generalizar, pero al decir arreglar parece que dice que los revisa, esto tiene su explicación.
La tercera avería grave en lo que va de año.

HISTORIAL:

26 Abril 2008- Fallo en motores
La primera avería grave que tiene el TRD en pleno Chamartín, comenzó incendiándose un motor del tren. Recordamos que seguramente por las quejas que también se venían recibiendo en esos meses de retrasos, se ordenó que: "agentes de seguridad tenían orden de no dejar pasar a nadie, ni hacer fotos, ni mucho menos de que se enterara la prensa".



Foto

Martes 20 Mayo 2008 - Incendio en un depósito de aceite.
Aquella vez se dijo que se trató de el tren que arrolló un cubo de pintura y el incendio comenzó en el depósito de aceite.
Los 65 pasajeros que en ese momento viajaban en el tren, llegaron con 34 minutos de retraso.



26 Noviembre 2008 - Incendio de los frenos (Ayer)
Cerca de Ávila el tren paró y se escucho gritar y correr al maquinista diciendo que los frenos estaban ardiendo. Enseguida se apagó el fuego con los extintores pero durante 20 minutos parados los pasajeros aguantaron el olor a quemado. Después de que el tren prosiguiera otro tramo terminó por pararse y sus 38 pasajeros esperaron durante largos minutos a que un tren Portugués les recogiera. Otros 80 viajeros que esperaban en Ávila a montar tuvieron que esperar 1 hora a otro tren.

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Ya es un cachondeo el que RENFE tiene con Salamanca y al que cuando los salmantinos se artan de estas cosas y se niegan a abandonar los trenes averiados, enseguida se manda a la Policía para intervenir.